Mi verdad
son los sueños
bien hallados
en la oscuridad
del silencio,
con el que soslayar
la inquietud
de mi atención
con la que los
contemplo,
con la seguridad
con la que persigo
con fé, mi ilusión
hallarme conmovido
en un sentimiento,
por la magia
de cada anhelo
como del ensueño
y del fulgor
en el que la calidez
es la visión
que me inspira
Dios
con su presencia
en la luz
de su silencio,
que alimenta
mi oscuridad
con la que siento
palpitar mi corazón,
el vacío al imaginar
la quietud
que a través
de una oración
me inspira
cada encuentro,
en el que las palabras
son el vehículo
hacia la iluminación
del espíritu
que evoca el alma,
para comprender
en cada dimensión
el significado
con el que,
los sueños
me revelan
la espiritualidad
de hallarme
frente a la realidad,
con la paz
que sólo Dios
conmueve,
hacia el espacio
infinito
de hallarlo
en mi mente.