La forma
más fija, de mirar,
puede ser
la que a los ojos
no mira,
cuando la respuesta
te la da
el corazón,
con el que siento
que la verdad,
con el alma
me inspiras,
el silencio lo es
entre los dos
tan firme
como esa esperanza,
que sólo se entiende
con la oración
a Dios,
que por Cristo,
encuentra mis palabras,
y lo sencillo
es entenderlo
desde el corazón,
cuando en el silencio
brilla esa luz
interior,
que por saber
lo que está bien dicho
encuentro oportunidad
para escribirlo,
y recibir
con esa paz
interior
ese silencio,
que lo es
en nuestra oración,
cuando la esperanza,
es Cristo.