La verdad
es
poderosa,
reside en el amor
y sólo con verdad
Dios
la otorga.
Lo inconcebible
para la mente humana
es la locura
de un pensamiento
que lo conmueve
Dios
con su silencio,
que ante mis ojos
suscita
una profunda
reflexión
en cada encuentro,
que constituye
la iluminación
en mi razonamiento,
con el que concibo
la transparencia
de mi liberación
en su silencio,
en un estado
que con la mirada
dirijo
con observación
en cada reflejo,
con el que percibo
el magnetismo
de su ser,
que entiendo
al poder ver
desde su vacío
mi pensamiento,
con el que
se abre en mí
su silencio,
sin interponer
resistencia
a la locura,
que con meditación
inspira en mí
cada respuesta,
solo
ante la intensidad
con la que
el silencio oculta
en mi intuición,
la oscuridad
que me revela.