La fé
nos da
la capacidad
de poder
confiar
en algo más
que está
con nosotros
para nuestra
seguridad
de encontrar
algo más
que inspira
nuestra vida
y que nos
interroga
para encontrar
en la respuesta
que creer es
la única
salida.
Siento
un silencio
que es
como tocar
el cielo,
sin duda
me encuentro
ante la presencia
de Dios,
su iluminación
interior
es el más
maravilloso
de los misterios,
es una percepción
que todo lo cambia
al sentirlo
en oración,
es el crecimiento
espiritual
que me inspira
la noción
del alma,
sólo por ÉL
estoy en silencio
y por ÉL encuentro
mis palabras.
Luchar
con espíritu,
sentir
con el alma,
la visión
que con
la mente,
libera
el corazón,
de quien
de verdad
ama.
"La realidad se halla
en la capacidad
que tenemos
nosotros mismos
de gestionarla"
Mi verdad
son los sueños
bien hallados
en la oscuridad
del silencio,
con el que soslayar
la inquietud
de mi atención
con la que los
contemplo,
con la seguridad
con la que persigo
con fé, mi ilusión
hallarme conmovido
en un sentimiento,
por la magia
de cada anhelo
como del ensueño
y del fulgor
en el que la calidez
es la visión
que me inspira
Dios
con su presencia
en la luz
de su silencio,
que alimenta
mi oscuridad
con la que siento
latir mi corazón,
el vacío al imaginar
la quietud
que a través
de una oración
me inspira
cada encuentro,
en el que las palabras
son el vehículo
hacia la iluminación
del espíritu
que evoca el alma,
para comprender
en cada dimensión
el significado
con el que,
los sueños
me revelan
la espiritualidad
de hallarme
frente a la realidad,
con la paz
que sólo Dios
conmueve,
hacia el espacio
infinito
de hallarlo
en mi mente.
La forma
más fija de mirar
puede ser
la que a los ojos
no mira,
cuando la respuesta
te la da
el corazón
con el que siento
que la verdad
con el alma
me inspiras,
el silencio lo es
entre los dos
tan firme
como esa esperanza,
que sólo se entiende
con la oración
a Dios
que por Cristo
encuentra mis palabras,
y lo sencillo
es entenderlo
desde el corazón
cuando en el silencio
brilla esa luz
interior,
que por saber
lo que está bien dicho
encuentro oportunidad
para escribirlo,
y recibir
con esa paz
interior
ese silencio,
que lo es
en nuestra oración
cuando la esperanza,
es Cristo.
El alma
es la profundidad
de los silencios,
la ensoñación misma
por la que siento
a Dios encontrar
en la oscuridad
de su silencio,
dejándome perdido
ante la inspiración
que siento
como de luz
en un suspiro,
latiendo con su sigilo
la experiencia
por la que el amor
encuentra
al ser verdad,
que el cielo
lo esconde
la soledad
con la que escribo,
a un silencio
en el que la oscuridad,
es la inspiración
para sentir el alma,
la que Dios en mí
ha concebido.