El amor
es el verdadero
lenguaje
con el que
se alcanza
a ser
libre,
para poder
creer
que amar
es posible,
con lo que
dar sentido
a la existencia
en la que,
encontrar
a Dios
es
plausible.
Cuando
con el intelecto
siento el alma
en el silencio,
observo la esperanza
de hallarme
en su oscuridad,
con la inspiración
que intuyo
a través
de mi estado
emocional,
que me descubre
tal entendimiento,
que es sentir
la liberación
que el espíritu
concibe
con cada insinuación,
del despertar
a la atención
de cada medida
que soslaya
mi sentimiento,
por el motivo
que trasciende
a la iluminación
con la que
se enciende
mi mente,
por el acto
de hallar
en su sereno
equilibrio,
el vacío
que me ha
de iluminar
con la mirada
ausente,
sólo por el hecho
que al imaginar,
confiere a la razón
la forma no visible
a interpretar,
que abstraigo
con la emoción
de sentir
¡en ese vacío!,
cada sueño..,
con la tranquilidad
que me revela
mi voz interior,
más allá...
de cualquier
conocimiento.
Cobra sentido
el silencio,
la libertad
de ser
encuentro
espiritual
a través
del verso,
la paz
que siento
en cada paso
con la que
camino
hacia el lugar
en donde
descansan
mis sentidos,
la luz
que me atraviesa
como el cristal
de la memoria,
la mente
que siento
iluminar,
con el vacío
que me deja
inerte...,
vivo de soledad.
"El verdadero
calor humano
habita
entre los seres
humildes."
Mientras
sea silencio
esa luz
que a través
del mismo silencio
pueda comprender
en mi pensamiento,
mientras sea
esa iluminación
que medito
a través del ser
con el que soy
viva inspiración,
reflejo vivo
del latir
de mi corazón
que respiro
y me da calor,
para ser
la imagen cierta
que contempla
a Dios,
sin mayor
naturaleza
que la unión
que me descubre
con la intensa
emoción
que me conmueve
porque es Dios,
el reflejo
que desde el espíritu
puedo sentir
con el alma
más allá
del espacio
en el que
a través
de mi mente
puedo encontrar
con intención,
el silencio
en el que se haya
la quietud
con la que
contemplo,
su palabra que es
el mismo silencio
con el que
me inspira
en cada verso,
el origen
con el que siento
a Dios.
Somos
a través del ser
y de lo que podemos
aprender
y comprender
a través de él,
como algo
que se debe
ejercitar
para así
poderlo experimentar
y hacerlo nuestro,
de ese modo
conocemos
nuestra identidad,
que es
lo que nos refleja
como seres vivos,
ante una existencia
que no nos deja
sin indiferencia.
"La locura
que no te mata
te transforma".