Cuando
con el intelecto
siento el alma
en el silencio,
observo la esperanza
de hallarme
en su oscuridad,
con la inspiración
que intuyo
a través
de mi estado
emocional,
que me descubre
tal entendimiento,
es sentir
la liberación
que el espíritu
concibe
con cada insinuación,
del despertar
a la atención
de cada medida
que soslaya
mi sentimiento,
por el motivo
que trasciende
a la iluminación
con la que
se enciende
mi mente,
por el acto
de hallar
en su sereno
equilibrio,
el vacío
que me ha
de iluminar
con la mirada
ausente,
sólo por el hecho
que al imaginar,
confiere a la razón
la forma no visible
a interpretar,
que abstraigo
con la emoción
de sentir
¡en ese vacío!,
cada sueño..,
con la tranquilidad
que me revela
mi voz interior,
más allá...
de cualquier
conocimiento.