La locura
es un sueño
cuando siento
todo lo que he sido
capaz de imaginar,
que sin duda
me atrae
humanamente
como el silencio,
cuando te preguntas
cuál es el misterio
que vive a través
del pensamiento
con el que alcanzar
la profundidad,
del espíritu
que se haya
en el silencio,
que comprende
la locura
en un mismo
pensamiento
que el de la realidad.
El verdadero poder
está en los sueños
es lo que seduce
al amor
al tenerlos,
es lo que siente
el alma
con ensoñación
te hace libre
como el deseo,
de alcanzar
en otros ojos
su misterio,
el silencio lo es
aún más hermoso
cuando lo puedes
atravesar
con tus propios
sueños,
o compartir
ese silencio
con el sentimiento,
es el ensueño
que late en el corazón
nunca sabes
a dónde te va llevar
su silencio,
que espero
que lo escuche
Dios
cuando Él
se comunica
a través
de los sueños,
en lo infinito
está
la imaginación
cuando puedo
comprender
lo que siento,
esa profundidad
que en el silencio
retengo con el alma
cuando me adentro
a contemplar
lo que son
mis sueños.
para existir
y es rotundo
ante la existencia
con lo que se siente
al vivir,
no concibo
lo que es
morir
quizás sólo sea
un trance
a través de un sueño
que siento
con más fuerza
no siento el fin,
sólo puedo creer
en una gran verdad
que se manifiesta
y que me hace
existir.
Brilla
en mi interior
una luz
desde el corazón
del alma,
que conmueve
sólo
con quietud
al observala,
aviva la esperanza
como una fuente
de vida
manantial de sueños
al proyectarla,
es lo que inspira
mi oración
que busca el misterio
con el que mi espíritu,
se adentra
en la oscuridad
de un silencio,
para contemplar
la profundidad
con la que siento
el alma.
El silencio
se descubre ante mí
con vuestro silencio,
es la experiencia
del encuentro
con el corazón
con el que siento,
que ese silencio
cobija la oración
y la protección
con la que el espíritu
recobra su silencio,
es
el poder encontrarse
ante la experiencia
viva
de Jesús
en nuestras vidas,
que sin duda
toca el alma
que se encuentra
con la gracia
de Dios
¡en otras almas!,
por la gracia
divina.
Soy fiel
al mensaje
que transciende
al silencio,
a la misma
veracidad
con la que se
contemplan
las palabras
en un mismo
pensamiento.
El Espíritu
me da su Paz
que me conmueve
al contemplar
desde el silencio
el ejercicio
con el que siento
a Dios considerar,
la luz con la que
se inspira
mi vida,
la oración
por la que invoco
a su presencia
mi sabiduría,
que por medio
de cada palabra
escrita
me descubre
ante lo que siento
y lo que hallo
con el alma
y la emoción
contenida,
para ser
la inspiración
que me motiva
el vínculo
con la espiritualidad
que me ilumina,
siendo
la relajada distracción
del pensamiento
la diferencia
que me cautiva,
la mente
en el silencio
en el que se desvanecen
oscuros reflejos
de la realidad,
que desvían
la atención
del equilibrio
de cada sentimiento
que lucha
por alcanzar
en el silencio,
lo que conmueve
a mi verdadera
espiritualidad.