La forma
más fija, de mirar,
puede ser
la que a los ojos
no mira,
cuando la respuesta
te la da
el corazón,
con el que siento
que la verdad,
con el alma
me inspiras,
el silencio lo es
entre los dos
tan firme
como esa esperanza,
que sólo se entiende
con la oración
a Dios,
que por Cristo,
encuentra mis palabras,
y lo sencillo
es entenderlo
desde el corazón,
cuando en el silencio
brilla esa luz
interior,
que por saber
lo que está bien dicho
encuentro oportunidad
para escribirlo,
y recibir
con esa paz
interior
ese silencio,
que lo es
en nuestra oración,
cuando la esperanza,
es Cristo.
El alma
es la profundidad
de los silencios,
la ensoñación misma
por la que siento
a Dios encontrar
en la oscuridad
de su silencio,
dejándome perdido
ante la inspiración
que siento
como de luz
en un suspiro,
latiendo con su sigilo
la experiencia
por la que el amor
encuentra
al ser verdad,
que el cielo
lo esconde
la soledad
con la que escribo,
a un silencio
en el que la oscuridad,
es la inspiración
para sentir el alma,
la que Dios en mí
ha concebido.
La mente
me lleva al túnel
de la oscuridad
del tiempo,
de la consciencia
y el conocimiento,
como en flashes
de pensamiento
en blanco,
en el que gira
la profundidad
de un espacio
insospechado,
pero constante
en mi discernimiento,
es la basculación
entre lo real
y lo que todavía es
un misterio,
que en la imaginación
es alcanzable,
por la dominación
de los sueños.
La locura
es un sueño
cuando siento
todo lo que he sido
capaz de ver
e imaginar,
que sin duda
me atrae
humanamente
como el silencio,
cuando te preguntas
cuál es el misterio
que vive a través
del pensamiento
con el que alcanzar
la profundidad,
del espíritu
que se haya
en lo más oscuro
del abismo
en su razonamiento
del que conseguí
despertar,
para comprender
la locura
en un mismo
pensamiento
que en el de
la realidad.
El verdadero poder
está en los sueños,
es lo que seduce
al amor
al tenerlos,
es lo que siente
el alma
con ensoñación,
te hace libre
como el deseo,
de alcanzar
en otros ojos
su misterio;
el silencio lo es
aún más hermoso,
cuando lo puedes
atravesar,
con tus propios
sueños,
o compartir
ese silencio
con el sentimiento;
es el ensueño
que late en el corazón,
nunca sabes
a dónde te va llevar
su silencio,
que espero
que lo escuche
Dios,
cuando Él
se comunica,
a través
de los sueños,
en lo infinito
está
la imaginación,
cuando puedo
comprender
lo que siento,
esa profundidad
que en el silencio...
retengo con el alma,
cuando me adentro
a contemplar,
lo que son
mis sueños.
para existir
y es rotundo
ante la existencia
con lo que se siente
al vivir,
no concibo
lo que es
morir
quizás sólo sea
un trance
a través de un sueño
que siento
con más fuerza
no siento el fin,
sólo puedo creer
en una gran verdad
que se manifiesta
y que me hace
existir.
Brilla
en mi interior
una luz
desde el corazón
del alma,
que me conmueve
sólo
con mí quietud
al observarla,
me aviva
la esperanza
como una fuente
de vida,
manantial de sueños
al proyectarla,
es en lo que
se inspira
mi oración
que busca el misterio
con el que mi espíritu,
se adentra
en la oscuridad
de un silencio,
para contemplar
la profundidad
con la que siento
el alma.