Soy fiel
al mensaje
que transciende
al silencio,
a la misma
veracidad
con la que
se contemplan
las palabras
en un mismo
pensamiento.
El Espíritu
me da su Paz
que me conmueve
al contemplar
desde el silencio
el ejercicio
con el que siento
a Dios considerar,
la luz con la que
se inspira
mi vida,
la oración
con la que invoco
a su presencia
mi sabiduría,
que por medio
de cada palabra
escrita
me descubre
ante lo que siento
y lo que hallo
con el alma
y la emoción
contenida,
para ser
la inspiración
que me motiva
el vínculo
con la espiritualidad
que me ilumina,
siendo
la relajada distracción
del pensamiento
la diferencia
que me cautiva,
la mente
en el silencio
en el que se desvanecen
oscuros reflejos
de la realidad,
que desvían
la atención
del equilibrio
de cada sentimiento
que lucha
por alcanzar
en el silencio,
lo que conmueve
a mi verdadera
espiritualidad.
Siento
las palabras secretas
del alma
como de silencios
poderosos,
la proyección
de un estado
en el que encuentro
el vacío
ante mis ojos,
sólo necesito
el silencio
en la oscuridad,
que me responde
al pensamiento
al encontrar,
la inmóvil sensación
con la que me abraza
su serenidad,
es la raíz
con la que comprendo
mi tiempo
y la realidad,
de encontrar
por medio del silencio
el significado
espiritual,
en mi pensamiento
en el que soy
el alma
con la que siento,
que las palabras
son el silencio
con el que encontrarse
a uno mismo,
ante una libertad
nunca antes
soñada,
en la realidad
con la que me penetra
el vacío
de un sueño
del que logro
despertar,
para ser lo único
que ante mi silencio
puedo explicar.
El universo
sin duda
está
en la mente,
sólo
con Dios
ese misterio
se entiende.
El misterio
son sus ojos
al contemplar la luz
o al adentrarme
ante la oscuridad
que en la noche
descubro en mi rostro
con sueños de luz,
ese es el misterio
en el que se encuentra
mi alma, atrapada
por el fervor piadoso
cuando mi oración
es, Jesús,
que mana de la oscuridad
de un único pensamiento
que me conmueve
con la emotividad
de un sentimiento
con el que poder rezar
y orientar mi actitud,
que cuanto más oscuro
es lo que siento
con más luz
se vuelve en lo cierto
y me descubre solo
ante un silencio
sin reparar
ante mi pronta
inquietud.
La verdad
es
poderosa,
reside en el amor
y sólo con verdad
Dios
la otorga.
Lo inconcebible
para la mente humana
es la locura
de un pensamiento
que lo conmueve
Dios
con su silencio,
que ante mis ojos
suscita
una profunda
reflexión
en cada encuentro,
que constituye
la iluminación
en mi razonamiento,
con el que concibo
la transparencia
de mi liberación
en su silencio,
en un estado
que con la mirada
dirijo
con observación
en cada reflejo,
con el que percibo
el magnetismo
de su ser,
que entiendo
al poder ver
desde su vacío
mi pensamiento,
con el que
se abre en mí
su silencio,
sin interponer
resistencia
a la locura,
que con meditación
inspira en mí
cada respuesta,
solo
ante la intensidad
con la que
el silencio oculta
en mi intuición,
la oscuridad
que me revela.