Aprendo
de la profundidad
del silencio,
del misterio
que me sugiere
sumergirme
en su abismo,
cuando nada
se asemeja
a su onirica
realidad
que genera
surrealismo,
recapacito
para entender
como me inspira
la verdad
que me revela
en mi instinto,
es
como una imagen
que proyecto
espiritual,
desde la fe
con la que
el silencio
vuelve en mí
un carisma
singular,
por entender
que busco a Dios
frente
a lo que me inspira
el hallarme
en su oscuridad
y en mí mismo,
en lo que
nada puedo
imaginar
con un ansia
que me descubre
algo insospechado
e inaudito,
contemplo
su vasta
inmensidad,
de lo que nada
se puede
ignorar,
cuando en el silencio
se busca y se encuentra
la verdad,
de todo
lo que la realidad
oculta,
inverosímil
a todo
lo que se haya
escrito,
el silencio
es la sola acción
que conmueve
mi soledad
cuando experimento
que de verdad
estoy vivo,
cuando siento
esa oscuridad
que no me vence
y que me eleva,
hacia la consciencia
en la que me inspiro.