Mi felicidad
es muy grande
al poder
contemplar
el silencio,
esa oración
que me acaricia,
que me cuida
y que de mí
no se olvida,
es poder sentir
que la luz
está en mi vida,
como música
en mi corazón
con verdadera
alegría
puedo sentir
su canción,
de la que
me inspira
Dios
su eterna
compañía,
no existe
mayor
liberación.