Sólo a través
del silencio
puedo observar
mi pensamiento,
el estado
en el que estoy
si me siento
en libertad
o si tengo
algún miedo,
si siento
la necesidad
de volar
con la imaginación
hacia algún encuentro,
que desde
su misterio
me descubra
a Dios
vivo
en esa soledad
que contemplan
mis sentimientos,
que luchan
con mi fuerza
de voluntad
para entender
que se halla
aquí conmigo
sin más necesidad
que la de escuchar
mi oración
compartida
desde el silencio,
con otros seres
que comprenden
esa soledad
con la que invocan
en cada oración
a Jesús,
hallado resucitado
después de morir
en la cruz,
con la que
nos libera
de nuestros sufrimientos.