El alma
es la profundidad
de los silencios,
la ensoñación misma
por la que siento
encontrar a Dios
en la oscuridad
de su silencio,
dejándome perdido
ante la inspiración
que siento como luz
en un suspiro,
latiendo con su sigilo
la experiencia
por la que el amor
encuentra
al ser verdad,
que el cielo
lo esconde
la soledad
con la que escribo,
a un silencio
en el que la oscuridad,
es la inspiración
para sentir el alma,
la que Dios en mí
ha concebido.