lunes, 4 de septiembre de 2017

El silencio conmueve sólo con pensar

El silencio conmueve 
sólo con pensar, 
es como una oración 
que todavía 
no está escrita 
a través 
de la relajación 
espiritual, 
que me sugiere 
el tiempo relativo 
al espacio 
en el que soy origen 
al sentido a idealizar,
la oscura abstracción
por la que me inclino
que alcanza 
la acción física 
con la que el verso
es existencial,
que me conmueve 
por su condición 
manifiesta 
de ser original, 
a la expresión 
con la que 
dar respuesta
a la experiencia 
que con cada 
oportuna inspiración 
puedo y quiero lograr,
la precisa intención
que me seduce 
intuitivamente 
en mi equilibrio interior
con lo que soy, cabal, 
en lo que no siempre 
me resulta sencillo 
hallar la dimensión 
de lo que observo
respecto a la realidad,
sólo la de cada momento 
que tiene su propia lógica 
en mi inquietud 
emocional, 
entro en un trance
en la observación 
que me impulsa 
al razonamiento, 
a la relajada distracción 
de la conversación 
con mi yo interno
que me produce 
la satisfacción
de ser singular,
en la consumada oración 
que la existencia 
me revela
en mi espacio tiempo,
qué menos precio 
puede dar 
el entorno 
en el que acometemos 
nuestra vida real, 
se mueve en dos espacios 
el exterior y el interno;
si acaso experimento 
la soledad 
o el desasosiego 
de seres externos,
cada vez soy capaz 
antes de olvidar, 
de evitar y propiciar, 
mi estancia fraternal
a la que el silencio 
me empatiza al lograr 
la belleza 
de otros momentos, 
en los que yo me guardo 
para confraternizar.